octubre 26, 2020

La vía de la muerte.

Por Héctor García,
Periodista.

El siguiente título de este artículo hace alusión al tramo de carretera que comunica las provincias de Baní- Azua, esta vía está entre las dos que aporta más muertes en lo que se refiere al tránsito en la República Dominicana.

Por esta carretera se moviliza aproximadamente el 90% de las actividades diarias de la región sur del país, sin embargo los gobiernos que han pasado no se han dispuesto a solucionar este genocidio del transporte que cada años va en aumento de las víctimas fatales, producto de los accidentes.

¿A quien reclamamos por las muertes, Que solución hay a corto plazo, Cuales controles se deberían tomar? Aquí una serie de preguntas que cada ciudadano desearía que las autoridades locales, provinciales, regionales y del gobierno central les dieran respuestas contundente a la población, no con promesas falsas, sino más bien con políticas públicas de calidad, con propuestas de aumentar a cuatro (4) carriles el tramo Baní- Azua, poner puntos de reducción de la velocidad, terminación de las circunvalaciones por fuera de los municipios de Baní y Azua. Descongestionar las ciudades evitaría menos accidentes y mayor rapidez de llegar al destino deseado.

No hay excusas geográficamente de no poder ampliar este tramo comunicativo, donde se podría ver algunos obstáculos es en el número de Azua, por las rocas que están de lados, pero nada que la ingeniería y equipos no puedan solucionar.

Aveces se pudiera dar a entender que las carreteras dominicana son un método de reducción de la población, a simple vista se pudiera pensar que es lógico, pero 11 millones de habitantes que vivimos al día de hoy en los 48 mil km2, aún todavía el parque vehicular está más congestionado que muchos países de la región.

Y si seguimos analizando la educación en materia de transporte en nuestro país, debemos revisar las conductas de conductores temerarios, el transporte de carga y las curvas de poca longitud que no permiten la pronta reacción del conductor en caso de peligro. Un factor importante sobre una remodelación de esta vía es que por las provincias de Elias Piña, Pedernales e Independencia funcionan los mercados de intercambios de mercancías de República Dominicana y Haití, se mueven miles de millones de pesos en comercio libre.

Para algo se aprobó la ley 63-17, que crea el Instituto Nacional de Transito y Transporte Terrestre, para que organice el caos del transporte que históricamente hemos vivido los dominicanos, pero este sector muy poderoso, con tantos intereses de por medio, obstaculiza algunas conquista por la vida humana.

Ojalá se concrete la continuidad de desarrollo vial en el país, así se van a evitar tantas pérdidas humanas, y se puede agilizar el movimiento de personas y mercancías. Para que la zona sur se convierta en el polo turístico que promete debe tener su principal vía de acceso terrestre en excelente condiciones, avalada por los estándares internacionales y, que de confianza a los turistas que deseen apostar por las bellas playas de Baní, Azua, Barahona y Pedernales no tengan pánico vial.

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