Un reconocimiento al trabajo de los artesanos dominicanos y un llamado a las nuevas generaciones para dar continuidad al oficio.

Por José Antonio Martínez Rojas
Opinión
Desde hace tiempo, el número de personas dedicadas a la artesanía en nuestro país ha disminuido considerablemente por múltiples causas, algunas difíciles de identificar. A nuestro juicio, la principal es económica: los compradores de las piezas elaboradas tienden a desvalorizar el trabajo de estos trabajadores informales, que, en su mayoría, cuentan con recursos limitados y poca formación académica.
Surge entonces una pregunta: ¿qué es un artesano? A nuestro entender, es quien, por iniciativa propia, crea piezas a mano o con herramientas sencillas, mediante un trabajo que no depende de procesos industriales en serie.
Sus destrezas y habilidades le permiten crear objetos singulares con un sello personal. Por eso, aun cuando trabaja sobre un mismo tema, cada pieza conserva rasgos propios.
En el país se han destacado comunidades cuyos artesanos realizan una encomiable labor artística. En Cambita Garabitos, provincia San Cristóbal, maestros artesanos se han dedicado a elaborar figuras de gallos en sus distintas modalidades: de pelea, pelones o domésticos.
En esa misma provincia había un artesano que se especializaba en convertir trozos de caoba en esculturas de diversos tamaños y temas.
En el este del país, especialmente en la comunidad de San Rafael del Yuma, hay especialistas que elaboran lámparas con cientos de conchas de caracoles y almejas, así como caparazones.
En La Vega, durante el carnaval, existen escuelas dedicadas a la confección de caretas, fuetes y costosos trajes que se exhiben en los vistosos desfiles de máscaras, con diablos cojuelos y civiles.
También destacan las muñecas sin rostro de El Higüerito, en la provincia Espaillat, y las que fabricaba Limé en Santiago.

En estas líneas, debo destacar, además, al maestro artesano Jorge Caridad, una figura de referencia nacional que, desde su escuela, ha contribuido a formar artesanos y a dar continuidad a esta tradición.
En este Día del Artesano, hacemos votos para que la juventud creadora se involucre de lleno en el oficio artesanal.



